Music for 18 Musicians

El trance casi tribal que induce esta música es su esencia. Basada en un solo ciclo de once acordes, presentado rápidamente en la introducción y en el final de la obra, cada una de sus secciones se desarrolla con un pulso estable dado por los pianos y las marimbas, superponiéndose a las melodías de los vientos y las voces cuyas duraciones se determinan por los tiempos de la respiración humana. Se genera así toda una gama de efectos psicoacústicos no escuchados en las obras anteriores de Steve Reich.